Los cuatro votos del bodhisattva

1.- Por numerosos que sean los seres, hago el voto de liberarlos a todos.

Ahora y aquí podemos hacer este voto porque profundamente, porque interiormente comprendo que no existen numerosos seres que haya que liberar. Porque profundamente, porque interiormente comprendo que no hay más que un único ser sin forma que asume todas las formas, todos los aspectos, nombres, puntos de vista, recuerdos, sentimientos, sensaciones posibles.  Un único ser eterno e inmutable, que se expresa a través de infinitas formas de seres sensibles desde el remoto pasado hasta el remoto futuro.

Porque profunda e interiormente comprendo que este único ser se despierta en cada recién nacido abriendo los ojos al mundo de los fenómenos con los ojos de nuestros antepasados y con los ojos de nuestros descendientes.

Y porque ahora, profunda e interiormente comprendo, que en este instante irrepetible, este único ser, puede despertar a través de este ser sensible sentado frente a la pared.

 

1.- Por numerosos que sean los seres, hago el voto de liberarlos a todos.

2.- Por profundas que sean las obscuridades hago el voto de iluminarlas todas.

Aquí profundas puede ser sinónimo de arraigadas. Así que podríamos recitar este voto de igual manera diciendo: Por arraigadas que estén las ilusiones en mi vida hago el voto de disolverlas todas.

Ahora y aquí podemos hacer este voto porque entendemos profunda e interiormente que cuando tratamos de disolver las ilusiones una a una, observamos que inmediatamente, automáticamente una nueva sustituye a la anterior. Por eso al recitar este voto no decimos ir iluminándolas, ir disolviéndolas, sino iluminarlas, todas, ya, de una vez. Es sólo así que este voto puede ser cumplido. Y para hacer esto tenemos que hacerlo ahora, y ahora y ahora, sin cesar, hasta que el tiempo nos alcance. Porque profunda e interiormente comprendo que sólo ahora, en este instante irrepetible, este ser sensible sentado frente a la pared puede abrir los ojos para realizar, que la luz ,absoluta, ilumina continuamente cada rincón de la existencia transformando todas las ilusiones en despertar.

 

1.- Por numerosos que sean los seres, hago el voto de liberarlos a todos.

2.- Por profundas que sean las obscuridades hago el voto de iluminarlas todas.

3.- Por supremo que sea el Dharma hago el voto de fundirme en él.

Nacer con forma humana es una suerte muy rara. Nacer con forma humana y encontrar el Dharma es una suerte excepcional. Si nosotros hoy aquí podemos recitar este voto es porque hemos tenido este raro privilegio. El tambor resuena sin descanso desde las profundidades del tiempo, si escuchamos su sonido, debemos seguirlo, seguirlo, seguirlo sin escondernos, instante tras instante hasta las profundidades del tiempo. Sólo así podemos cumplir con este voto. Porque profundamente e interiormente comprendo que en este instante irrepetible, este ser sensible sentado frente a la pared hace él mismo resonar este tambor, naturalmente, automáticamente e inconscientemente con cada célula de su cuerpo. Eso es fundirse en el Dharma.

 

1.- Por numerosos que sean los seres, hago el voto de liberarlos a todos.

2.- Por profundas que sean las obscuridades hago el voto de iluminarlas todas.

3.- Por supremo que sea el Dharma hago el voto de fundirme en él.

4.- Por maravillosa que sea la vía del Budha hago el voto de realizarla.

Este es el cuarto voto. De alguna manera es una especie de conclusión o de resumen que incluye los tres anteriores. La maravillosa vía del Budha incluye nuestra intención de ayudar a todos los seres sensibles, nuestra intención de iluminar todas las obscuridades, de abrazar todos los dharmas. Así que si en este instante abrimos los ojos a la profundidad de los tres votos anteriores este cae en nuestro regazo como fruta madura. Cae ahí justo donde la palma de nuestra mano izquierda es sostenida por la derecha. Ahí donde en este instante se despliega perfecto el infinito.

Pero a la vez añade un extra. Cuando decimos “por maravillosa que sea” reconocemos que no sabemos cuan maravillosa es. Esencialmente porque no podemos abarcarla. Nuestra mente no puede, nuestra voluntas no puede así que sólo podemos cumplir este voto y por ende los otros tres que incluye abandonándonos completamente a su cumplimiento.

Cuando delante de toda la shanga decimos si,si,si y recibimos estos votos como propios, desde el momento en que aceptamos nuestra vida completa queda comprometida en su cumplimiento. Se puede decir que no hay posibilidad de recular. Los votos empiezan a cumplirse inexorablemente a partir de nuestra aceptación pública de los mismos, a través nuestra, desde nuestro abandono, o sobre nosotros desde nuestra resistencia.

 

alfonso sengen fernández

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